LECTURA Nº 2: LA AVENTURA DE INNOVAR
En esta segunda lectura no sólo voy a hacer una síntesis o un resumen del contenido del texto, sino que voy a tratar de dar mi visión personal, y exponer qué es para mí realmente innovar y cómo lo aplicaría en mi aula y en mis métodos educativos si ya fuese maestra.
A modo de introducción, decir que en mi experiencia personal hasta el momento en que llegué a la universidad, casi 5 años atrás, no fui testigo de ningún tipo de innovación o de aplicación de nuevos métodos como los que se mencionan en esta lectura. El método empleado por los profesores y profesoras del colegio al que acudía se limitaba al mecanismo de enseñanza clásico y tradicional comentado por Carbonell de exposición-escucha-memorización-repetición. El 100% de las clases se limitaban a eso.
No fue hasta empezar la universidad cuando realmente asistimos a nuevas formas de enseñanza-aprendizaje, y no en todas las clases claro está, pues muchas seguían limitándose a la exposición oral del profesor, pero algo es algo. A decir verdad en mi anterior carrera cursada y en esta misma, son una minoría las asignaturas que han dejado de lado la metodología tradicional de enseñanza para incorporar nuevas técnicas que atraen la atención de sus alumnos y hacen que se interesen más por la asignatura.
Creo que a estas alturas y en el momento en el que estamos la minoría debían formarla los profesores ‘abonados’ a la teoría y al discurso repetitivo en sus clases, y las nuevas tecnologías, la participación activa del alumnado en el aula, fomentar la opinión y el sentido crítico, etc. debían ser hechos habituales en el día a día de la educación actual.
Sí pienso que es necesario que en todas las materias se dedique una pequeña parte de la clase a la explicación oral del profesor, a modo de introducción y exposición de los contenidos a enseñar, y a poder ser incluyendo las nuevas tecnologías mediante presentaciones, diapositivas, etc. A partir de ahí dejar al alumno que participe activamente, haciéndole reflexionar y pensar, trabajando el tema individualmente o en grupos, etc.
Como comenta el autor del texto, no se trata de rechazar expresamente cualquier método tradicional, estos pueden incluirse y en ocasiones tienen resultados positivos, pero siempre y cuando el profesor los emplee con una finalidad y sea consciente de por qué los está empleando, en qué contexto y qué espera obtener de sus alumnos, y no limitarse a ellos por facilitarse la preparación de las clases y por ahorrarse trabajo, como en mi opinión, muchos hacen.
Si yo fuese maestra y tuviera que preparar las clases, intentaría emplear una metodología basada en una combinación y en una variedad de técnicas metodológicas, intentando acercarme al máximo al perfil de profesor innovador del que se habla en esta lectura. Trataría de centrar la atención en mis alumnos, haciéndoles protagonistas de las clases y dándoles la participación que se merecen, trataría de hacerles pensar el por qué de las cosas, hacerles razonar, y darles opción a expresarse y proponer metodologías y actuaciones a desarrollar en el aula. También pienso que es cierto que el profesor debe tener una dosis de protagonismo en el aula, y es la figura más importante en ella, pero no hay que restarles importancia a los discentes.
Estoy de acuerdo en la afirmación de que el método debe basarse tanto en los modos de enseñar como en los modos de aprender, pues no todos los alumnos aprenden del mismo modo ni poseen las mismas capacidades, hecho a tener en cuenta.
Me ha gustado la visión que del método innovador se da en cuanto a los tres criterios que ha de tener en cuenta: curiosidad, pedagogía del error y memoria compresiva. De aquí comentar sólo, respecto al segundo punto (pedagogía del error), que comparto la opinión de que la mejor forma de trabajarlo es mediante la evaluación continua. Yo lo aplicaría en mis clases. Limitarse a un examen o trabajo final es algo que no te permite desarrollar el ensayo-error comentado. De los errores se aprende, y si sometes a los alumnos a pequeñas pruebas, exámenes, actividades, etc. de forma continua les permites aprender de sus errores, entenderlos y corregirlos para pruebas futuras, además de reforzar y mejorar sus conocimientos.
Para terminar, pues como he dicho al principio no quiero resumir ni redundar en lo expuesto en esta lectura, me gustaría dar una breve opinión sobre un punto importante de ella: los libros de texto.
Soy partidaria de ellos, pero combinándolos con otros recursos. Pienso que el libro de texto es un gran apoyo para el alumno a la hora de estudiar y preparar el temario. Últimamente se ha abierto un debate en torno a ellos, pues hay quien defiende que estos deben ser eliminarse de las aulas y dejar paso a las nuevas tecnologías. Yo por supuesto apoyo su incorporación y su presencia en el aula, pero como un apoyo y como un recurso que abre nuevas puertas y oportunidades para el alumno y para el profesor a la hora de dar sus clases, pero no eliminaría los libros de texto.
Pienso que es más cómodo para estudiar o para hacer la tarea por ejemplo, recurrir a tu libro de texto de siempre, pues es más accesible, te resuelve las dudas rápidamente y como material de consulta lo tienes siempre a mano. Asimismo para el profesor es un gran apoyo.
Yo combinaría los libros con recursos tecnológicos, por ejemplo, además de las tareas a realizar con ellos (cuadernos de actividades, estudiar…) creando un blog o un sitio web de la asignatura a impartir en la que subiría ejercicios, actividades de autoevaluación, audiovisuales con las lecciones teóricas, etc. en los que los alumnos pudieran seguir la asignatura.
Como conclusión, decir que ya es momento de que la puesta en práctica de la innovación en las aulas españolas sea un hecho y no se limite a una minoría, pues creo que hay medios suficientes para ello, pero lo que quizás no hay, por parte de un sector del profesorado y del mundo de la educación, son ganas.
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